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Pinzas urinarias: Solución para las perdidas de orina

Pinzas urinarias: Solución para las perdidas de orina

  • 12 de mayo de 2020

Los especialistas aconsejan no pasar por alto este problema de fugas. La mayoría de las veces la causa es leve, pero es mejor consultar siempre a un urólogo para confirmar que la vejiga no esté irritada por causas más graves, cálculos o un trastorno neurológico como el Parkinson o la esclerosis múltiple.

Las pinzas urinarias

Las pinzas urinarias deben retirarse cada 2 a 3 horas, o cuando sientas la necesidad de orinar. Se debe tener precaución porque, si se usa incorrectamente, puede causar dolor, daños en la piel, necrosis por presión, obstrucción o edema.

¿Quién debe utilizar las pinzas urinarias?

  • Hombres activos que quieren un dispositivo discreto.
  • Es más práctico que una almohadilla de incontinencia.
  • Para prevenir la pérdida urinaria durante un período determinado.
  • Especialmente en casos de incontinencia de esfuerzo.

¿Cuándo se debe evitar?

  • Incontinencia de urgencia.
  • Problemas de memoria o de salud mental.
  • Control deficiente de las manos.
  • Sensaciones anormales.
  • Piel frágil.
  • Inmediatamente después de la extracción de la próstata, porque primero debe someterse a rehabilitación.

¿Qué pinzas elegir?

Hay una amplia gama de pinzas urinarias disponibles y puede llevarte algún tiempo para encontrar el mejor modelo. Deberás tendrán en cuenta:

  • El ancho y el tamaño de la abrazadera.
  • Peso
  • El material de la abrazadera.
  • Facilidad de apertura y cierre (con una o dos manos).

¿Cómo colocar la abrazadera?

La mayoría de las pinzas urinarias están disponibles en diferentes tamaños. La presión de la abrazadera sobre la uretra debe ser ajustable y, a veces, debe ajustarse según las actividades y las condiciones climáticas.

Las pinzas se colocan hacia la mitad: deberñas apretar un poco al principio y adaptarse gradualmente.

Cada 2 a 4 horas, la abrazadera debe cambiarse ligeramente para que la presión no siempre esté en el mismo lugar.

10 consejos para evitar la pérdida de orina

1. Todas las edades se ven afectadas

Hay dos períodos en riesgo: después del parto (20 a 30% de las mujeres) y después de la menopausia (30 a 40%). La causa es una pérdida de fuerza en el perineo, el grupo de músculos que controla la apertura de la uretra, la vagina y el ano.

  • En el 50% de los casos, la incontinencia ocurre durante un esfuerzo que ejerce presión sobre el abdomen (al correr, toser, estornudar ...)
  • En el 22% de los casos, es una vejiga hiperactiva, con urgencia de orinar.
  • El 29% de las mujeres tienen ambos perfiles.

2. Un calendario puede ayudar

Un "calendario miccional" te ayudará a comprender mejor los caprichos de tu vejiga. Es importante tener en cuenta la información importante, durante dos o tres días: horarios de micción, volumen de orina (usando una taza medidora), bebidas consumidas ...

3. Cambiando hábitos

Mirando el calendario, descubrirás que posiblemente estés tomando dos teteras a primera hora, es solo un ejemplo.

El té y especialmente la cafeína (café, refrescos) son estimulantes de la vejiga. Consumir menos puede resolver el problema.

4. No es bueno contener la orina

La vejiga puede contener 400 mililitros (ml) de orina. Orinar una vez en la mañana, una vez en la noche no es suficiente. A fuerza de contenerse, la vejiga corre el riesgo de distenderse y perder su fuerza.

5. Regula tu consumo de agua

Desde la ola de calor de 2003, los mensajes que incitan a beber agua se multiplican. Pero algunas personas lo hacen demasiado. Excepto en casos especiales (calor, infección del tracto urinario ...), 1,5 litros a 2 litros de agua son suficientes para el cuerpo por día.

6. Puedes calmar un impulso urgente

¿Quién no tiene un impulso urgente, esperando con nerviosismo frente a una puerta cerrada? Este pequeño ejercicio te permite recuperar el control: "solo tienes que respirar profundamente mientras intentas pensar en otra cosa y bloquear el perineo durante cinco a diez segundos, sin contraer los abdominales para no ejercer presión adicional sobre la vejiga.

7. La vejiga se reprograma a sí misma

Puedes aprender a recuperar el control de tu orina: Durante una semana, el paciente tiene que orinar cada hora, incluso sin querer eliminar la sensación de urgencia. El punto de ajuste aumenta gradualmente en 15 minutos. Después de dos semanas se regulará la necesidad de orinar. La ansiedad finalmente desaparece.

8. Puedes construir tu perineo

La rehabilitación es útil cuando el perineo ha perdido su tono, por ejemplo, después del parto.

Existen diferentes técnicas, como las contracciones musculares voluntarias, que se repiten todos los días. O incluso electroestimulación (las corrientes de baja intensidad y sin dolor estimulan el músculo), bajo la supervisión de un fisioterapeuta, durante diez sesiones.

Los dispositivos externos (electrodos colocados en los muslos y las nalgas), para ser utilizados en el hogar, han estado en el mercado durante algunos años.

9. La medicación funciona

Los fármacos anticolinérgicos ayudan a calmar la hipersensibilidad de la vejiga. Su principal objetivo es tranquilizar al paciente: Estos medicamentos ayudan a suprimir la ansiedad, además de la rehabilitación y la dietética higiénica. Después de tres meses, el tratamiento se aligera.

Para las mujeres posmenopáusicas, la terapia hormonal con estrógenos, administrada por vía vaginal (como un huevo o crema), mejora la flexibilidad del tejido, que a veces es suficiente para suprimir la fuga urinaria.

10. Existen otras soluciones

Si todas estas técnicas han fallado, quedan otros recursos.

Las inyecciones de toxina botulínica en la vejiga la paralizarán temporalmente. El efecto dura de seis a doce meses.

Otra posibilidad: neuromodulación. Los electrodos conectados a una caja colocada debajo de la piel, en la parte baja de la espalda, estimulan el nervio que controla la vejiga.

La cirugía también se puede utilizar. En el caso de la incontinencia, se coloca una tira debajo de la uretra para sostenerla y evitar fugas.

Finalmente, es posible aumentar el volumen de la vejiga injertando un "parche" tomado del intestino delgado. Una técnica de último recurso.