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¿Qué es un virus?

¿Qué es un virus?

  • 26 de marzo de 2020

A diferencia de las bacterias, el virus no es una entidad biológica autónoma. Necesita ingresar a una celda para multiplicarse. En este sentido, puede considerarse como un parásito. Está formado por un emboltorio, llamada cápside, dentro de la cual hay una pequeña porción de material genético (ADN o ARN). Se cree que los virus son mucho más pequeños que las bacterias, pero recientemente se han descubierto formas gigantes (hasta 1000 nm).

Los virus se transmiten por contagio, de una persona infectada a otra. Un niño tose o estornuda cerca de otra persona, el virus pasa al aire que será respirado por otra persona. A veces, la transmisión se produce por contacto directo o indirecto: la persona enferma se frota la punta de la nariz y luego toca un objeto que se toca a su vez.

Tan pronto como el virus esté dentro del cuerpo, intentará parasitar una célula del cuerpo. Para hacer esto, se adhiere a la membrana, penetra dentro y libera su material genético. Este último obligará a la célula a hacer cientos de copias del virus que se acumularán en su interior. Por lo tanto, las funciones vitales asumidas por la célula se abandonan durante el proceso, hasta que el peso de las copias del virus hace que la célula explote.

¿Cómo luchar contra los virus?

La gripe, los resfriados, la varicela, la mononucleosis son ejemplos comunes de enfermedades virales. Hay otros que son mucho más peligrosos como el SIDA, la viruela, la fiebre hemorrágica, etc.

En todos los casos, los primeros síntomas (fiebre, dolor de cabeza, fatiga) se deben a la reacción del sistema inmune al intruso. Cuando el cuerpo ya ha encontrado el virus, está mucho mejor preparado para combatirlo. Es por esta razón que no podemos contraer la varicela dos veces, o que no necesitamos medicamentos para los resfriados. El sistema inmune ha retenido la estructura del virus y está listo para enviar sus anticuerpos específicos en caso de un ataque. De ahí la ventaja de la vacuna: se inyecta una versión inofensiva del virus para que el organismo esté listo para eliminarlo más fácilmente cuando se encuentre.

Si el virus es muy virulento, el sistema inmunitario puede verse rápidamente abrumado. Pero como los virus usan la maquinaria celular del huésped para reproducirse dentro de la célula, es difícil matarlos sin matar la célula huésped. Es por esta razón que durante una infección viral, los medicamentos son más efectivos para tratar los síntomas que para combatir el virus. Sin embargo, hay ciertos medicamentos antivirales que interrumpen el ciclo de replicación de los virus. Ayudan a retrasar su progresión, pero rara vez detienen la infección. Por lo tanto, los únicos métodos confiables y efectivos para combatir los virus son la prevención y la vacunación.

Nuevos virus

Es bien sabido que los virus humanos evolucionan constantemente. Peor aún, a veces se combinan con otros virus, por ejemplo, los que afectan a los animales, para dar lugar a nuevas formas patógenas. Este fue particularmente el caso con la gripe española de 1918 que mató a más de 20 millones de personas en Europa en un tiempo récord. Más recientemente, el mundo se ha asustado con la aparición de SARS (síndrome respiratorio agudo severo) o con el coronavirus COVID-19. Así, la humanidad vive con el temor de una nueva pandemia para la cual nuestras organizaciones no estarían preparadas. Los medios de comunicación, la literatura y el cine se divierten al imaginar siempre los escenarios de desastre.

Incluso si no podemos descartarlos por completo, parece que hoy estamos mucho mejor preparados para tales riesgos. Nuestro buen conocimiento de los virus y su genoma, así como nuestra velocidad de detección, podrían evitar tales escenarios.