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¿Por qué sentimos miedo en Halloween?

¿Por qué sentimos miedo en Halloween?

  • 30 de octubre de 2020

Ante una situación amenazante, el cerebro desencadena una serie de reacciones que nos permiten afrontar los peligros.

La fiesta de Halloween sería un legado de Samain, la celebración celta de los muertos. Este evento fue una oportunidad para rendir homenaje a los seres queridos que perdieron la vida el año anterior y recibir sus consejos en una noche. Debido a sus orígenes en relación con la muerte, Halloween es una oportunidad para disfrazarse de personajes aterradores, para el placer de grandes y pequeños.

Pero, ¿por qué nos asustan ciertos símbolos? ¿Y cuál es la reacción exacta de nuestro cuerpo? El miedo, según el sitio web de Live Science, es un mecanismo de supervivencia que se activa cuando existe una fuente de estrés. Cuando nos sentimos amenazados, el cerebro desencadena toda una serie de reacciones que nos ayudan a huir o quedarnos quietos según el peligro. La producción de neurotransmisores y hormonas provoca un aumento en la frecuencia cardíaca y la respiración, disminuye el flujo sanguíneo al intestino para enviarlo a los músculos y así se prepara para una carrera o una pelea.

Algunas de las respuestas del cuerpo al miedo son un legado inútil de nuestros antepasados. El hecho de que nuestros pelos estén erizados, por ejemplo, realmente no tiene sentido actualmente, cuando debió haber sido necesario en los días en que estábamos cubiertos de pelo. Pero quedarse quieto cuando vemos una amenaza, y los mecanismos emocionales que aumentan nuestro nivel de atención siempre son útiles. De hecho, incluso los bebés y los niños pequeños muestran signos de miedo cuando hay ruido, movimiento o frente a una cara desconocida, o incluso en el caso de amenazas no reales como los monstruos debajo de la cama.

A cierta edad, el cerebro puede distinguir entre un peligro real y uno falso, y así adapta su respuesta. A algunas personas, en busca de emociones fuertes, les gusta ver películas de terror o realizar hazañas deportivas para despertar reacciones químicas y hormonales de miedo. Y los grandes sustos también permiten relativizar nuestras pequeñas ansiedades cotidianas. ¡Así que no dudes en ponerte tu disfraz más aterrador esta noche, para asustar a cualquiera que pase!